
Llámenme conformista, llámenme mediocre, hombre sin aspiraciones. No quiero ser médico, no quiero ser astronauta, no quiero ser presidente ni jugar en el Barcelona junto a Messi. Quisiera alguna día irme a vivir a los estados unidos y trabajar de despachador de cómics en una megatienda como estas que vemos en las imágenes: he ahí el trabajo de mis sueños, la meta máxima que espero algún día alcanzar. Trabajar allí 5 o 6 días a la semana, unas 8 horas diarias. Que me paguen el 70% en efectivo y el resto en cómics con descuento de cliente vip. Con el tiempo, llegar a tener la biblioteca completa de Moore, Miller, Stan Lee y algunos otros maestros. Todo el día entre cómics, calificándolos, empaquetándolos y despachandolos a todo el país y el mundo. Respirando cómics. Viviendo con ellos, de ellos y para ellos. Unos días en el almacén, otros en el mostrador, co
nversando e instruyendo a las chicas bien de la universidad local que curiosas han ido a la tienda a comprar el Watchmen de Alan Moore, el Shortcomings de Tomine, o el Small Favors de Colleen Coover, porque alguien se los ha recomendado. Quedamos en salir. Un buen fin de semana con las chicas y el lunes de vuelta al trabajo. Así día tras día hasta abrir el local propio: ''Comic Apocalipsis''. Soñar no cuesta nada.