
Obviamente la respuesta es no. Los cómics siempre serán parte importante de la más grande convención de cultura pop en el mundo. Pero hace años que dejaron de ser parte vital. Haga una búsqueda de imágenes sobre la San Diego Comic Con en google, revise blogs, programas de televisión, noticieros, documentales etc. Descubrirá a gente disfrazada, conferencias de prensa y declaraciones de actores, estrenos hollywoodenses, mucha cobertura sobre videojuegos, tecnología, tiendas de ropa, juguetes, disfraces, deportistas de los x-games, y al final, si persevera y tiene algo de paciencia, encontrará algo de información sobre cómics, por muy paradójico que parezca. Mucha gente que regresa de ésta convención (la más grande y prestigiosa de su tipo, pero hay cientos parecidas en diversas ciudades de Estados Unidos y Europa) suele comentar que no le alcanzó el tiempo para ver todo lo que se exhibía o que se marearon con tantas cosas para ver. Pero la verdad es que, si lo suyo son los cómics, las dosis de mareo y desubicación se reducirán considerablemente. Haga una lista de sus editoriales favoritas, solicite un mapa de los diversos stands y visite los respectivos puestos, un día será más que suficiente. Encontrará jugosas ofertas en material reciente, sobre todo en tomos recopilatorios y novedades. Luego, un par de horas antes de finalizar el día puede revisar otros stands relacionados al cómic, editoriales que no conocía o puestos relacionados al manga o historietas de otras latitudes. Puede salir forrado. En líneas generales, esa es la manera como procedería de poder asistir algún día a una de estas grandes convenciones. Eso sí, no se le ocurra querer comprarse la primera edición de algún cómic de Marvel o DC publicado en los 60's o 70's pues le va a costar igual que un Ferrari. Tampoco perdería el tiempo solicitando firmas a los autores de cómics, nunca me ha llamado la atención esa difundida costumbre, y me parece que el cómic termina malográndose. Eso sí, sería maravilloso intercambiar algunas frases con guionistas o artistas que uno admira. Aunque en mi caso, lo primordial sería adquirir cómics, aprovechando la brutal variedad de material que se oferta, así de simple. Claro que si lo suyo es sacarse una foto con Megan Fox, o ir a la conferencia de prensa sobre la presentación de un nuevo blockbuster cinematográfico, o intentar escuchar a Joe Quesada o Dan Didio diciendo ''nada volverá a ser lo mismo'' por milésima vez en alguno de esos aburridos conversatorios, o querer conseguir el papel higénico original que utilizaron durante el rodaje de tal o cual serie de televisión o película, u observar a los cientos de fanáticos disfrazados, pues entonces sí que se sentirá mareado, insatisfecho y probablemente no le alcance el tiempo. Cuestión de cada quien me parece.
Una reflexión final: el cómic se va relegando cada vez más en este importante evento, y esto no es si no un síntoma de lo que ocurre en la sociedad norteamericana y a la vez mundial, donde cada vez menos gente se interesa en este medio para pasar un momento agradable, disfrutar ratos libres, reflexionar, ser transportados a otros mundos etc. Niños y jóvenes que ven el hábito de la lectura como algo prehistórico, sumergidos en el vértigo incosistente de los videojuegos y el internet, las series televisivas, la dispersión. La capacidad de concentración en un texto severamente alterada. Aquellos quienes amamos el cómic y que vemos su consumo como algo indispensable y que disfrutamos a morir con las aventuras e historias que nos narran, somos, año tras año y cada vez más aceleradamente, una especie en vías de extinción.