Definitivamente la principal expectativa que tenía con este material era apreciar el magnífico arte de Simone Bianchi, dibujante a quien ya admiraba por su trabajo en la miniserie ''Seven Soldiers: The Shining Knight'' (DC) guionizada por Grant Morrison. En ése aspecto, debo decir que la expectativa fue satisfecha. En Wolverine Evolution, el italiano despliega su particular arte en un nivel máximo, deslumbrando al lector a cada instante, en cada una de las viñetas que conforman esta saga de más de 130 páginas. Bianchi no falla, no tropieza, y cumple con creces la labor que le corresponde. Sin embargo, la decepción llega por el lado del guión. Es cierto que Jeph Loeb realiza un buen trabajo dándole a Bianchi un guión con ambientes, atmósferas y circunstancias en las cuales lucirse (en esta saga podemos apreciar escenas que transcurren en la pre-historia, en la época medieval, en el Japón imperial, en la segunda guerra mundial; paisajes futuristas o hiper tecnológicos como las locaciones de Wakanda o del complejo Weapon-X; ambientes naturales como los nevados canadienses o la jungla africana; aparte de escenas con alucinantes y bellísimos jets de por medio y un cast de personajes bastante extenso) pero al final, Loeb no logra concretar una buena historia.
El comienzo es prometedor, tanto así que me animé a escribir este artículo en el que compartía mi satisfacción por la publicación de este material. Sin embargo, poco a poco la historia fue decayendo, en diversos aspectos. Por ejemplo, la estructura de cada uno de los capítulos se hace demasiado repetitiva, exagerando con la fórmula: a) Flashback histórico / b) Confrontación con la realidad / c) Escena de pelea / d) Datos sobre el misterioso personaje Rómulo (con algunas leves variaciones). Esta estructura se repite en cada uno de los primeros cinco capítulos, y a partir del tercero o cuarto se vuelve demasiado predecible.
Otro de los puntos negativos es, a mi parecer, la inclusión a partir del cuarto número de un cúmulo de personajes de relleno, intrascendentes en la historia y con nombres ridículos como: Chico Bestia, Loba Venenosa, Espina, Feroz y Sasquatch. La aparición de estos personajes de nombre y apariencia tan rimbombante me desubicó completamente.
Por último, lo más importante: durante toda la saga se juega con un misterio que al final jamás se descubre. Todo el tema de ''Rómulo'' termina oliendo a estafa. Un personaje entre las sombras, que al final se queda allí, entre las sombras. ¿Quién o qué es Rómulo? ¿una idea, un concepto, o acaso una especie de Dios que vive en la conciencia de todos los seres lupinos? (en un comienzo me quedé con esa idea) ¿o se trata de una persona real? En caso de ser una persona real: ¿Cómo es posible que este ser viva por milenios? ¿cuál es su objetivo, su misión? ¿en qué consiste su conexión con el proyecto Weapon-X? Las preguntas se multiplican (claro, son lanzadas durante toda la saga) para que al final no se nos responda absolutamente nada al respecto. Este final fallido perjudica a la historia en su conjunto. No se pueden dejar tantos cabos sueltos en un tema tan puntual. Este no es un final abierto, es simplemente un no-final.
Lo más triste de todo esto es que uno se vé obligado a hacer la clásica búsqueda en Wikipedia para obtener algún dato sobre este Rómulo y darse con la sorpresa de que todas estas respuestas se dan en una saga de otra serie: Wolverine Origins #33-40. Y vaya que las respuestas son más que ridículas: una completa mazamorra sobre un personaje inverosímil que vive miles de años, que tiene poderes mentales, cuatro garras de adamantium, que es experto en genética. A fin de cuentas nunca quedan claras sus intenciones y termina siendo un personajillo más del montón, sin niguna importancia, que acaba escondiéndose en las sombras hasta que algún guionista se anime a sacarlo del limbo en el que ha quedado.
Al margen de todo esto, creo que fue positivo que se publique esta saga en el Perú, así es, una saga inconclusa, una historia de algunos buenos momentos pero de una estructura desastrosa (tanto así que no tiene final) y que termina decepcionando y dejando en ascuas a cualquiera. La razón: el arte de Simone Bianchi. Tomémoslo aunque sea como un super sketch-book de 130 páginas del artista italiano, y olvidémonos de este guión mediocre. Creo que sí ha sido importante que miles de lectores peruanos tengan acceso a cómics con esta calidad gráfica a un precio asequible y que al menos mucha gente haya conocido el trabajo de Simone Bianchi. ¿Y ustedes qué opinan?




