lunes, 13 de mayo de 2013

''X'ed Out'' de Charles Burns, la primera parte de una trilogía de horror psicológico en formato de álbum europeo.


Charles Burns alcanzó fama mundial con su excelente serie Black Hole (1995-2005), y desde entonces pasó varios años sin embarcarse en ningún proyecto de similar envergadura. Este hiato de relativo silencio creativo se rompe el 2010 cuando publica X’ed Out, la primera parte de una trilogía de la que recientemente se publicó la segunda parte (The Hive) y que se espera concluya en el 2014 con el tercer y último tomo. Ocupémonos en el presente artículo de la primera entrega de esta aun inconclusa trilogía.

Burns formó parte del movimiento del cómic alternativo norteamericano de los 80’s, publicando sus primeras historias en la revista RAW dirigida por Art Spiegelman. Desde entonces fue evolucionando en su estilo propio hasta alcanzar una estética inconfundible, de línea fina y marcado contraste entre negro y blanco. En cuanto a sus temas recurrentes, más allá de su notorio interés por esa etapa emocionalmente confusa y complicada de la adolescencia y juventud, muestra una obsesión por lo sórdido y lo oscuro. En cierto modo, Burns es también un moderno y actualizado representante de la historieta de horror cultivada en los Estados Unidos durante los años 50, durante el auge de las publicaciones como las de EC Comics.

En X'ed Out, el autor nos sorprende optando por un formato completamente ajeno al de la mayoría de autores norteamericanos: el típico álbum europeo, también conocido como BD (de mayor tamaño que el comic-book, y con una extensión de 64 páginas en promedio). El homenaje a Tintin es directo, desde la portada que evoca a la de ''La estrella misteriosa'' (1942) hasta el aspecto (en una de sus facetas) del personaje principal. También es la primera vez que Burns opta por hacer un cómic a color, logrando -con colores planos y sin matices, aplicados con maestría- un espectacular resultado que le da a cada una de sus viñetas la apariencia de una destacada obra de Pop Art.


La historia se desarrolla en dos planos, que me atrevo a calificar de la siguiente manera (pese a que queda abierta la interpretación personal de cada lector): Un plano real, sin elementos fantasiosos, que transcurre en tiempo pasado. El telón de fondo es el típico pueblo norteamericano sin nombre. Doug, un adolescente interesado en la fotografía, los cómics y la poesía, acaba de terminar con su enamorada y comienza a enredarse con Sarah, una enigmática y sensual chica que comparte su interés artístico, y a la que le gusta ser fotografiada en sórdidos cuadros. Sabemos, mediante algunos retazos de información que se nos brindan de manera segmentada, que algo malo pasó en algún momento, debido a problemas con el ex-novio de Sarah, que la acosa obsesivamente. También se nos dan algunas pistas sobre la relación de Doug con su madre -casi siempre ausente- y su desahuciado padre.

El otro plano, es un plano borroso, inasible, que llega a lo fantasioso. Encontramos a Doug como en una especie de limbo, convaleciente, con una herida en la cabeza, encerrado en su cuarto, tomando pastillas, sin noción clara del tiempo y con profundas lagunas mentales. A veces -quizá por efecto de las pastillas que toma, quizá al quedar dormido- se sume en un delirio fantástico y por momentos pesadillesco. En este mundo, su apariencia es caricaturesca (asume el rostro de la máscara de ''Nitnit'' que utilizaba para recitar poesía de Burroughs) y se pierde en parajes exóticos y una ciudad con habitantes fabulosos, que hablan un idioma extraño.


No quiero dar muchos detalles sobre la trama, para no arruinarle la sorpresa a nadie, pero más o menos la lógica de la narrativa es esa: la aventura transcurre en dos planos que se alternan, un pasado realista y un presente confuso y delirante, y se nos van dando datos de forma desordenada (recreando la memoria fragmentada del protagonista), para que intentemos ir armando el rompecabezas de qué fue lo que sucedió ''en el mundo real'' con Doug y Sarah, y descifrar en dónde se encuentra Doug en este momento (¿En un coma, en el limbo, en el purgatorio, atravesando el mal viaje de una potente droga quizá? ¿Cuáles son las leyes que rigen este plano y qué impacto podría tener en el mundo real lo que aquí acontece?).

Pese a que todo puede parecer algo confuso en un primer momento (sobre todo para aquellos acostumbrados a historias más lineales), es fácil engancharse rápidamente con el juego deductivo propuesto por el autor, mientras la acción se desarrolla en un clima de thriller psicológico que nos transmite una sensación de opresión constante, con momentos de absoluta locura. Queda pendiente la reseña de ''The Hive'' (continuación directa de X’ed Out) para las próximas semanas, aunque deberemos esperar hasta el 2014 para poder leer la conclusión y apreciar esta obra en toda su magnitud.


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