Para quienes visitan usualmente éste blog, y sobre todo para los que se dan el tiempo de leer la sección de comentarios, es bien sabida mi posición sobre los cómics del género de superhéroes: más del
99% de lo que producen mensualmente empresas como la
Marvel y la
DC es simple basura mediática: cómics sin originalidad, que no trasmiten nada importante, absurdos, ingenuos, aburridos, intrascendentes, que repiten fórmulas que ya tienen más de 40 años, y que están dirigidos a un público netamente infanto-juvenil
(y a adultos de mentalidad infantil).
Obviamente hay algunos autores
(en la actualidad poquísimos) que logran crear historias interesantes, inteligentes, innovadoras y audaces dentro del género. Hay ciertas etapas históricas en las que unos cuantos visionarios le brindaron vitalidad, belleza, complejidad y veracidad al género con sus historias. Algunos ejemplos: el trabajo de
Stan Lee,
Jack Kirby,
Steve Ditko,
John Buscema -entre otros- para la Marvel en las décadas de los 60's y 70's. O el trabajo que autores como
Frank Miller (Daredevil, Ronin, Batman), Alan Moore (Swamp Thing, Watchmen, V for Vendetta), Grant Morrison (Batman, Doom Patrol, Animal Man) y
John Byrne (Fantastic Four, Superman, West Coast Avengers) realizaron para la Marvel y la DC durante la década de los 80's. Incluso en ésas épocas el gran trabajo de éstos autores no representaba ni el
1% de todo lo que producía la industria del mainstream superheroico mensualmente.
Silver Surfer de Stan Lee y John Buscema, Daredevil de Frank Miller y David Mazzuchelli o Watchmen de Alan Moore y Dave Gibbons: ejemplos de excelentes cómics de calidad universal que se han creado dentro del género superheroico.
Como adelanté en el primer párrafo, el grueso de la producción de la industria del cómic de superhéroes
(más del 99%) es material realizado en serie, de forma mecánica y formulaica, por anodinos obreros de turno
(editores, guionistas, dibujantes, entintadores, coloristas, etc.) que siguen los lineamientos y directivas impuestas por los ejecutivos dueños de éstas grandes editoras. Éstos cómics están parametrados creativa, moral e ideológicamente
(no transgreden, no cuestionan, no se salen de la línea, utilizan los mismos elementos una y otra vez) y no tienen un mínimo valor artístico ni narrativo. En un cómic de superhéroes promedio no se cuenta nada nuevo, se cuenta lo mismo de siempre
(héroes disfrazados entran en conflicto con villanos disfrazados, al final triunfan los buenos) y ésta fórmula se repite durante años y décadas
-habiéndo llegado ya hace mucho tiempo al límite de su capacidad de reciclaje- como un dogma incuestionable. La innovación, las ideas y enfoques nuevos, el cuestionamiento hacia el estatus quo social o hacia la interioridad personal son zonas casi prohibidas para éste tipo de cómics. Un cómic de superhéroes interesante, original, creativo y novedoso es una rarísima excepción a la regla.
Cuando hace unos 3 años se anunció que el diario
Perú.21 publicaría cómics de superhéroes en nuestro país, recibí la noticia con entusiasmo y optimismo. Se publicarían cómics de manera masiva en el Perú después de muchos años. Pensé que la oportunidad sería propicia para que con el pasar de los meses y años el proyecto se amplíe hacia otro tipo de cómics
(manga, cómic europeo, cómic argentino, cómic independiente) o en su defecto
-de quedar constreñido al ámbito del mainstream superheroico- se publique
lo mejor y sólo lo mejor que se ha producido dentro del género a lo largo de su historia. Pensé que el público peruano tendría la oportunidad de leer los cómics de aquellos visionarios que mencioné líneas arriba. Me imaginé que los kioskos peruanos pronto exhibirían ejemplares de los cómics clásicos de la
Silver Age de la Marvel, aquellos realizados por
Lee,
Kirby y compañía. O quizá ejemplares de la etapa de
Frank Miller en
Daredevil,
John Byrne en
Superman,
Grant Morrison en
Doom Patrol o
Neil Gaiman en
Sandman. O talvez cómics contemporáneos de la línea
Vertigo, como
Young Liars de David Lapham,
Preacher de Ennis y Dillon o
Y The Last Man de Brian K. Vaughan
(1).
Doom Patrol de Grant Morrison y Young Liars de David Lapham: ejemplos de cómics inteligentes, innovadores, originales y creativos publicados por el sello Vertigo de DC Comics.
Después de varios años, nada de ello ha sucedido. Si bien se publicaron algunas cuantas sagas de buena calidad
(material dirigido a un lector maduro y exigente) como
Batman Año Uno de
Miller y
Mazzuchelli o
Astonishing X-Men de
Whedon y
Cassaday, los directivos del diario
Perú.21 y sus asesores
(Grupo Kingdom) han optado por publicar en su mayoría
-sobre todo en los últimos meses- cómics malísimos, con historias absurdas, ingenuas, intrascendentes, repetitivas y aburridas, cómics que pertencen a ése grueso de absoluta
basura mediática producida por la Marvel y la DC. Los ejemplos sobran:
Spiderman Brand New Day,
Captain America Reborn, el macroevento
Secret Invasion (con sus incontables y nimios tie-ins) y el recién anunciado especial de la película de
Thor (que incluye jueguitos de identificación de siluetas y dibujitos para colorear).
Como los lectores del blog se habrán ido dando cuenta, ya ni siquiera estoy mencionando los nuevos lanzamientos del proyecto
Cómics.21 en
Comic Apocalipsis. No encuentro la necesidad de estar publicitando material que encuentro de pésima calidad y de nulo valor artístico, dirigido exclusivamente a un público infanto-juvenil
(de una edad promedio de 10 u 11 años). Lamentable que el único proyecto de distribución masiva de cómics de nuestro país se haya ido constriñendo tanto y convirtiendo en algo tan trivial y carente de interés para los lectores serios y maduros en busca de lecturas inteligentes, originales y exigentes
(2).
El especial de la película de Thor, el macroevento Secret Invasion y la miniserie Captain America Reborn: ejemplos clarísimos de la basura mediática sin ningún valor artístico ni creativo dirigida a pre púberes que producen por toneladas empresas como Marvel y DC.
En fin, sólo comunicarles que a partir de la fecha y por las razones antes expuestas, en éste blog ya no se informará sobre los cómics publicados por
Perú.21 -cómics que para mí representan simple basura mediática que nadie debería consumir- salvo que en el futuro se publique una saga digna de ser recomendada y reseñada
(si es que llegan a publicar algo bueno, lo cual a éstas alturas y con la dirección que ha tomado el proyecto parece bastante difícil). Por tanto, en éste blog pasamos la página en todo lo referente al proyecto
Cómics.21. Si alguien está interesado en conseguir información sobre éstos cómics
(niños, púberes, y algunos adultos de mentalidad infantil) estoy seguro de que encontrarán lo que buscan en otros blogs dedicados exclusivamente al género superheroico, los cuales abundan en nuestro medio.
Comic Apocalipsis se abocará en lo posible sólo a la difusión, estudio y crítica del buen cómic nacional y mundial.
¡Saludos!
Notas:
(1) Si bien títulos como Young Liars, Preacher o Y The Last Man no pertenecen al género de superhéroes, son publicados por DC Comics, a través de su sub-sello Vertigo. En un principio guardé la ingenua esperanza de que en algún momento Perú.21 llegaría a considerar publicar material de éste tipo en nuestro país (al parecer eso jamás ocurrirá).
(2) Felizmente la oferta historietística local se ha ampliado bastante en los últimos años, y en librerías como Ibero se pueden encontrar cómics de autor de gran calidad de artistas como Daniel Clowes (Wilson), Charles Burns (Tóxico) o Carlos Giménez (Todo Paracuellos, Todo 36-39 Malos Tiempos) en ediciones lujosas que contienen obras completas y a precios asequibles. En otras librerías como El Virrey también es posible encontrar cómic internacional de muy buena calidad (Yoshihiro Tatsumi, Jason, Guido Crepax, Milo Manara, Hugo Pratt etc.). Y también se pueden conseguir excelentes libros sobre cómics (historiografía, estudios, biografías, ensayos, compilaciones y algunas novelas gráficas) en la librería Mediática. En cuanto a lo más destacado del cómic contemporáneo nacional (Rodrigo La Hoz, David Galliquio, Jesus Cossio, Jorge Pérez Ruibal, César Carpio Guerra, etc.) la librería Contracultura es la mejor opción. Por último, está la posibilidad de acceder a toda clase de cómics mediante la internet. Aquellos que dicen leer solamente cómics de superhéroes porque no hay acceso a otro tipo de material historietístico ya no podrán usar ésta excusa.
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