Varias veces he recibido comentarios aquí en el blog o
incluso mensajes a mi correo personal de gente que me dice más o menos lo
siguiente: ''Hola Guido, te escribo porque leí tu blog y se nota que sabes mucho
de cómics. Yo recién he descubierto este fascinante arte y quisiera que me
recomiendes autores y dibujantes que tú consideras los mejores. Actualmente
estoy leyendo más que nada superhéroes porque es lo más fácil de conseguir,
pero quisiera saber también de otro tipo de cómics con otro tipo de historias,
¿cuáles me recomendarías y dónde puedo conseguirlos?''. Bueno, pues a ellos (a
los neófitos hambrientos de cultura comiquera, pero también a aquellos conocedores
del medio que por algún motivo -desinterés, falta de acceso- se han
especializado sólo en algunos géneros o solamente en cómic norteamericano) va
dirigido este post.
Entre el 2004 y el 2006, el diario Clarín de Argentina
publicó dos magníficas colecciones populares con lo mejor del cómic mundial: la
Biblioteca Clarín de la Historieta y la Nueva Biblioteca Clarín de la Historieta.
Cada una de ellas constó de 20 tomos (de entre 200 y 350 páginas cada uno) y se
podían adquirir en quioscos a un precio realmente barato (al cambio, algo de 5
soles + el periódico). En estos 40 tomos se publicaron antologías de algunos de
los mejores cómics del siglo XX, tanto de Argentina, como de USA y Europa. De
Vito Nervio a Sin City, de El Eternauta a Mort Cinder, de Superman a Dick
Tracy, de Corto Maltés a Flash Gordon, y así todos títulos de este calibre.
A nuestro país llegaron casi un 50% de los títulos de
estas dos colecciones (nunca llegaron completas). Y desde hace aproximadamente
dos años, puedes encontrarlos en Librería Contracultura (Av. Larco #986,
Miraflores), Librería Hermanos Espinoza (Jr. Camaná #973, Cercado) y en algunos
otros lugares, con precios que fluctúan entre los S./15 y los S./20 nuevos
soles (dependiendo del humor del que te atienda, o de la cara que te vea). Para mí, estas colecciones son la mejor manera para -de una manera
práctica, rápida y económica- ''desasnarse'' y conocer -al menos introductoriamente-
la obra de algunos de los genios más grandes que ha tenido la historieta
mundial, como H.G. Oesterheld, Alberto Breccia, Solano López, Hugo Pratt,
Carlos Trillo, Milo Manara, Horacio Altuna, Chester Gould, Alex Raymond, etc. Así podrás
ampliar tu campo de conocimiento, disfrutar de las distintas sensaciones que
tiene el cómic para ofrecerte, más allá del cómic más comercial y de fácil
acceso. Otra cosa importante es que cada uno de estos tomos cuenta con
magníficas introducciones escritas por expertos de la materia como Guillermo
Saccomanno, Pablo de Santis, Umberto Eco o Juan Sasturain (eso sí, recomiendo leer estos textos depués de leer las historietas).
| El Loco Chávez |
Sólo por mencionar unos cuantos títulos (ya que todos
son recomendables) no pueden dejar de adquirir El Loco Chávez, de Carlos Trillo
y Horacio Altuna, un cómic que calificaría inequívocamente como maduro, y que
narra las peripecias de un grupo de periodistas en la Argentina de los años 70’s
y 80’s. Y digo maduro porque me parece un cómic que puede ser disfrutado plenamente
por personas de 25 años para adelante. Comedia y cotidianidad con toques de
erotismo y también de introspección. Los personajes están caracterizados de tal
manera que se muestran como gente real y no como dibujos sobre un papel.
Diálogos maravillosos, situaciones en el trabajo o con el grupo de amigos con las
que uno se puede identificar fácilmente. De fondo, la hermosa ciudad de
Buenos Aires con sus bellas mujeres.
Este tomo se divide en dos partes. En la primera hay una selección de las ''aventuras'' de El Loco: el caso de un juez famoso que ya en la última etapa de su vida decide tirar por la borda todo el mundo de hipocresía y de convenciones en el que se ha desenvuelto, una lucha que difícilmente pueda ganar. O el problema sentimental de su colega el gordo Juan, que está saliendo con la hija de una mujer con la que acaba de terminar su romance y no sabe cómo contárselo ni a ella, ni a sus amigos, ni a su propia familia. O el caso de una actriz teatral en decadencia que buscará una salida desesperada para alargar un poco más sus años de esplendor que parecen ya haber caducado. Cada una de estas historias está tratada con un enfoque y un dibujo realista, diálogos totalmente verosímiles, y un humor magistral que aligera la carga de estas tramas. Y el ''cast'' de personajes secundarios es un ejemplo de la tridimensionalidad y profundidad de las que se pueden dotar a un personaje de cómic. La segunda parte del tomo recoge las últimas 150 páginas de esta tira que se publicó en Argentina desde el año 75 hasta el 87 en el diario Clarín. El Loco debe tomar la decisión de si quedarse a trabajar en su país o irse a trabajar de corresponsal a España. Los pensamientos del protagonista están plasmados a la manera de una introspección magnífica.
Este tomo se divide en dos partes. En la primera hay una selección de las ''aventuras'' de El Loco: el caso de un juez famoso que ya en la última etapa de su vida decide tirar por la borda todo el mundo de hipocresía y de convenciones en el que se ha desenvuelto, una lucha que difícilmente pueda ganar. O el problema sentimental de su colega el gordo Juan, que está saliendo con la hija de una mujer con la que acaba de terminar su romance y no sabe cómo contárselo ni a ella, ni a sus amigos, ni a su propia familia. O el caso de una actriz teatral en decadencia que buscará una salida desesperada para alargar un poco más sus años de esplendor que parecen ya haber caducado. Cada una de estas historias está tratada con un enfoque y un dibujo realista, diálogos totalmente verosímiles, y un humor magistral que aligera la carga de estas tramas. Y el ''cast'' de personajes secundarios es un ejemplo de la tridimensionalidad y profundidad de las que se pueden dotar a un personaje de cómic. La segunda parte del tomo recoge las últimas 150 páginas de esta tira que se publicó en Argentina desde el año 75 hasta el 87 en el diario Clarín. El Loco debe tomar la decisión de si quedarse a trabajar en su país o irse a trabajar de corresponsal a España. Los pensamientos del protagonista están plasmados a la manera de una introspección magnífica.
| Ernie Pike |
O el tomo dedicado al historietista italiano Milo Manara,
que recoge sus alucinantes colaboraciones con el ícono del cine Federico
Fellini, como ''Viaje a Tulum''. Y otras historias fundamentales en su bibliografía,
como ''Gulliveriana'' (su reinterpretación del clásico de Jonathan Swift) u ''Hombre
de Papel'', un magnífico western con un estilo muy personal, en el que se nos
presenta a la india ''Conejo Blanco'' -inevitable enamorarse de ella- y su historia de amor imposible con un
vaquero en un mundo en guerra en el que los nativos americanos son exterminados
como animales por los colonizadores europeos.
Y está también el tomo que reúne algunas historias del western Sargentino Kirk y del cómic de guerra Ernie Pike (uno de los mejores cómics que he leído en mi vida), a cargo de un dueto creativo de una calidad que quizá nunca sea igualada en el noveno arte: H.G. Oesterheld y Hugo Pratt. Cómics de la década del 50 que no han perdido vigencia en lo absoluto, con un derroche de técnica y de madurez en el enfoque que difícilmente se encuentren en un cómic actual, que abrieron el camino más de 30 años antes a obras como Maus de Art Spiegelman, pero que en ese entonces pasaban desapercibidas para la crítica artística-cultural y eran publicadas en revistas ‘‘para niños’’. O el tomo de Corto Maltés, del mismo Hugo Pratt, de 350 páginas, que recopila la primera historia del personaje ''La balada del mar salado'' y la historia ''Tango (y todo a media luz)'' esta última una de mis favoritas del Corto, y a la que encuentro ciertas similitudes técnicas y de estructura con la novela ''¿Quién mató a Palomino Molero?'' de nuestro Nobel Vargas Llosa.
Y está también el tomo que reúne algunas historias del western Sargentino Kirk y del cómic de guerra Ernie Pike (uno de los mejores cómics que he leído en mi vida), a cargo de un dueto creativo de una calidad que quizá nunca sea igualada en el noveno arte: H.G. Oesterheld y Hugo Pratt. Cómics de la década del 50 que no han perdido vigencia en lo absoluto, con un derroche de técnica y de madurez en el enfoque que difícilmente se encuentren en un cómic actual, que abrieron el camino más de 30 años antes a obras como Maus de Art Spiegelman, pero que en ese entonces pasaban desapercibidas para la crítica artística-cultural y eran publicadas en revistas ‘‘para niños’’. O el tomo de Corto Maltés, del mismo Hugo Pratt, de 350 páginas, que recopila la primera historia del personaje ''La balada del mar salado'' y la historia ''Tango (y todo a media luz)'' esta última una de mis favoritas del Corto, y a la que encuentro ciertas similitudes técnicas y de estructura con la novela ''¿Quién mató a Palomino Molero?'' de nuestro Nobel Vargas Llosa.
| Corto Maltés |
En fin, si ya te aburriste de conversar con tus amigos solamente
de si ya murió o resucitó el Capitán América, o de cuál es el último
macroevento de los encapotados, o de si ya se extinguieron los mutantes o de si
hay 4 o 5 Robins conviviendo en la mansión de Bruce Wayne, o si eres un ''historietista peruano'' que hasta estás inscrito en un gremio pero no tienes puta idea de lo que es un cómic de calidad, pues ya sabes cómo
ampliar tus panoramas e ingresar al mundo del mejor cómic mundial. Adquiere
estos tomos cuanto antes y ''desásnate'' de una vez, como yo lo hice con muchos
de estos tomos.